Desde CGT queremos dirigirnos a la plantilla para explicar con claridad nuestra postura ante los paros parciales convocados los pasados días 11, 12 y 14 de mayo. Por respeto a quienes decidieron secundar los paros y para no generar más tensión, CGT optó entonces por no hacer pública una nota crítica. Una vez celebrados, creemos necesario explicar nuestra posición.
Lo primero que queremos decir es que CGT no fue ni consultada ni invitada a participar en los paros. Nos enteramos como el resto de la plantilla: por un correo electrónico. Tratándose de una convocatoria de huelga, entendemos que el Comité Intercentros debería haber buscado previamente la unidad sindical.
Pese a ello, debatimos internamente la situación en asamblea. Compartíamos buena parte de las reivindicaciones incluidas en la convocatoria, aunque no la forma en que se había decidido, sin consultar previamente a la plantilla. Porque, aunque desde el intercentros se harten de repetirlo, no se ha hecho ninguna consulta. Y no: las concentraciones de los Martes Negros son eso, concentraciones. No sustituyen a una asamblea general, convocada con tiempo en todos los centros de trabajo, y donde se debate y finalmente se vota sobre una cuestión previamente anunciada. Los trece miembros del Intercentros no pueden convocar una huelga en nombre de la plantilla sin preguntarnos antes a los que tenemos que secundarla.
Nuestra segunda discrepancia ya es de fondo. La convocatoria se presentó como una movilización en defensa del servicio público, con un paquete de reivindicaciones que CGT comparte. Entre estas cuestiones estaba, como no, la del empleo. Pero tampoco sabíamos muy bien a qué se refería el Intercentros cuando hablaba de “un plan de empleo que garantice la estabilidad (…)” ¿se refería a que la huelga era para conseguir más de las 230 plazas para oposiciones que ya estaban negociadas y pactadas en la última mesa de contratación de abril? ¿quizás para otra cosa? Ahora ya sí lo sabemos.
Porque según se fueron desarrollando las negociaciones ya nos quedó claro de que cuando hablaban de plan de empleo en realidad hablaban de detraer, de las plazas destinadas a las oposiciones, un número aún por determinar en las categorías que determinasen el comité de huelga y la empresa. Y este número aún por negociar en esas categorías aún por determinar, se destinaría a un eventual concurso libre de méritos al que podría presentarse todo el mundo (no sabemos si los fijos también forman parte de ese mundo), pero que entendemos que se plantearía de tal manera que garantizase el que, si no todos, la mayoría de los trabajadores de la Plataforma Estables por derecho adquiriesen la fijeza. Si no ¿para qué tanto trajín?
En CGT estamos, y estaremos, por conseguir el mayor número de plazas posible. Queremos recordar que, antes de los paros, y gracias a la presión negociadora que la parte sindical llevamos haciendo en la Mesa de Contratación desde hace meses, a fecha 30 de abril ya estaban comprometidas 230 plazas: 131 correspondientes a las tasas de reposición de 2021 a 2024, 61 con cargo a la tasa de reposición de 2025 y 38 plazas adicionales que equivalen al 20% del total de esas 192 plazas. A ellas se han sumado las 16 plazas que la empresa había “perdido” entre los papeles y que UGT detectó. Todas esas plazas, repetimos, estaban ya comprometidas. No se han conseguido por los paros.
Pero lo que no podemos asumir es que, de las 246 plazas que hay ahora mismo para el proceso general, se detraigan plazas para destinarlas a un concurso libre de méritos cuyo encaje legal no hemos visto nunca. Y así lo hemos dicho desde el principio: nuestros servicios jurídicos, a los que hemos consultado las diferentes propuestas que se nos han ido presentando en todos estos meses, incluida la última, no lo ven. Y las resoluciones judiciales publicadas recientemente confirman que se trata de una cuestión compleja, que no puede resolverse con fórmulas generales. Es más, las últimas sentencias que se han dictado hace unas semanas nos reafirman en nuestra convicción de que la solución a esta problemática pasa por la denuncia individual en Magistratura. Esto es lo que hemos dicho a cada una de las personas que se han acercado a preguntarnos. Cada uno, con sus diferentes circunstancias. Porque no todas son iguales. Es la postura que hemos mantenido siempre y la que seguimos manteniendo.
CGT entiende la preocupación de los compañeros y compañeras de la Plataforma, como no podía ser de otra manera. Trabajadores y trabajadoras de esta casa, en muchos casos con años de experiencia y con una situación personal y laboral difícil. No despreciamos esa realidad. Pero creemos que agrupar todas esas realidades en una misma solución colectiva solo desvirtúa el conflicto y puede llevarnos a una salida injusta, jurídicamente insegura y además lesiva para derechos de terceros.
El problema real de la RTVA es que durante años no se han convocado procesos selectivos con la regularidad debida, lo que ha generado precariedad, incertidumbre y situaciones personales difíciles. Y ese el plan de empleo que necesitamos: asegurar que se convoquen con regularidad esas oposiciones para cubrir las bajas que se vayan produciendo y los puestos que se vayan creando. En CGT seguiremos defendiendo empleo estable y cobertura de todas las plazas necesarias, producción propia, recuperación de derechos, inversión tecnológica, centros bien dotados e independencia informativa. Pero lo haremos contando desde el principio con el apoyo de la plantilla, y desde la transparencia.