CGT quiere manifestar su rechazo al Reglamento que previsiblemente va a firmarse en la Mesa de Contratación. No negamos que el texto incorpore algunas mejoras respecto al anterior. Aún así, consideramos que incluye artículos de fondo que consideramos líneas rojas y que lo hacen inasumible. La principal de todas es que se sigue normalizando que una empresa pública pueda contratar de forma discrecional, al margen de bolsas y al margen de un sistema transparente, objetivo y garantista. Que la empresa pueda contratar ese 10% de la contratación media anual fuera de bolsas sigue estando en el Reglamento. Y eso después de que alguno de los que lo van a firmar hayan denunciado recientemente los cinco contratos de redactor a dedo. O por lo menos, eso dicen.
Otra línea roja para nosotros es que se contravenga el convenio en lo que respecta a la promoción interna, dentro del proceso de concurso oposición. En este nuevo Reglamento se introduce una prueba práctica en la fase de promoción interna, algo que no existe en nuestro Convenio, que especifica claramente que se hará mediante un concurso de méritos, sin ninguna prueba.
Para CGT, que se sigan permitiendo estos disparates bastaría para que no se firmara el Reglamento. Pero no son los únicos. Seguimos sin una garantía de que se crearán y mantendrán bolsas internas y externas en todas las categorías, por lo que seguiremos acudiendo al SAE como se hace ahora: continuamente. Que está muy bien regular el funcionamiento de las bolsas, pero no olvidemos que eso no sirve de nada si no tenemos antes bolsas que regular.
Y respecto a las titulaciones, seguimos con los trajes a medida, estableciendo requisitos que más que responder a una necesidad objetiva de los puestos, parecen diseñados para favorecer a colectivos concretos próximos a unas u otras siglas sindicales, las que lo han negociado. Este nuevo Reglamento, que ahora algunos firmarán y otros no, ha sido negociado primeramente dentro del Intercentros por mayorías. Posteriormente, ese documento “consensuado” ha sido el que se ha negociado con la empresa.
Desde CGT pedimos responsabilidad a quienes vayan a firmarlo. Estamos hablando de una norma que va a condicionar durante años cómo se contrata y se promociona en la RTVA. Afecta al acceso al empleo público, al futuro de la plantilla fija, a las oportunidades de la plantilla temporal y a la credibilidad misma de cualquier proceso de contratación. Por eso un Reglamento así no debería de firmarse sin contar con el apoyo de la plantilla. Es sano y democrático. Y no sería la primera vez que en esta empresa se pide la participación de la plantilla para algo más que huelgas y elecciones sindicales: el Reglamento anterior al que actualmente tenemos fue sometido y refrendado por la mayoría de la plantilla. El actual fue firmado hace apenas cinco años, en diciembre de 2020, por SPA, UGT y Agrupación, sin consultar. Entonces lo dijimos, y ahora lo volvemos a decir: un Reglamento así no debería decidirse solo en función de pactos o mayorías sindicales del momento. Debería someterse a un referéndum vinculante de toda la plantilla.