Así, con todas sus sílabas, calificamos el comportamiento de los responsables de esta empresa. Indecente, sin vergüenza.
El viernes, a última hora, la Dirección nos comunicó por email que iba a contratar directamente a cinco personas en redacción. Como guinda, hoy nos hemos enterado de que no serían cinco, sino seis los contratados a dedo. Otro ejemplo más de que aquí algunos siguen creyendo que la RTVA, una empresa pública, es SU cortijo: el mismo collar para perros distintos.
Indecente porque hablamos de contratos de la tasa de reposición de 2025: es decir, contratos que no van a salir en estas oposiciones y que, según la información que tenemos, se pretende que duren al menos tres años. Y esto tiene consecuencias muy concretas y muy graves para la plantilla: ni los fijos podrán pedir traslado para optar a esos puestos, ni quienes están ahora mismo contratados podrán tener una mejora, ni quienes están en bolsas transparentes podrán acceder a una contratación sin tanta precariedad. Se cierran puertas a quienes están dentro para abrirlas “por la cara” a quienes envía San Telmo.
Y sí, lo decimos alto: es de poca vergüenza hacerlo así. No solo por lo que hacen, sino por cómo lo hacen. Sin pudor, sin disimulo, sin el mínimo paripé. Con esa mezcla de soberbia y sensación de impunidad de quien se cree intocable, de quien piensa que puede pasar por encima de cualquiera sin consecuencias. Porque podrían haberlo hecho de forma más sibilina, como otras veces: por ejemplo, haciendo el teatrillo de acudir al SAE cuando dicen que las bolsas están agotadas. Ya sabemos que el SAE también funciona con opacidad en la selección de candidaturas, pero al menos se disfraza de procedimiento, al menos aparenta unos mínimos. Aquí ni eso: contratación directa y a correr.
Por lo visto “ahora es el momento”. Ahora que tenemos elecciones “prontito”, parece que toca ir colocando piezas. Porque por más que leemos los “méritos” que nos mandan, no encontramos nada que haga a estas personas más profesionales, más preparadas o mejores que la gente que ya está trabajando aquí o que está en las bolsas existentes. Volvemos a leer y seguimos sin ver nada que justifique el dedazo. Para que se entienda: el perfil que se nos vende es, básicamente, “periodista que ha trabajado en medios”. Y ya está.
Algunos, según la empresa, tienen experiencia en comunicación institucional. O sea: lo que viene siendo haber pasado por gabinetes de prensa y entornos del PP y Vox .
Indecente, sí. ¡Joder, es que no hay nada mejor que tener padrino y un enchufe trifásico de los de la vitrocerámica!
CGT ha pedido información a la empresa nada más tener conocimiento de los hechos. Que expliquen qué razones hay detrás de estas contrataciones, qué criterios se han seguido y por qué se ha actuado de esta manera. A día de hoy, seguimos esperando respuesta. Y el silencio, cuando hablamos de contratación en una empresa pública, también es parte del problema.
Que nadie se confunda: esto no son “casos aislados”. Es una manera de trabajar y de dirigir basada en la cronificación de la indecencia y la soberbia. Y ahora la pregunta es para todos: ¿estamos dormidos, o muertos? ¿Qué coño nos pasa? ¿Vamos a seguir así?.
Desde CGT pedimos que no normalicemos esta política de abuso sistemático por parte de la Dirección. Que hablemos, compartamos y plantemos cara. Canal sur no puede seguir funcionando sin transparencia, con opacidad y siendo el cortijo del partido de turno en el gobierno.